RADIOGRAFIA
En la última clase de este curso, Segundo nos presentó dos dinámicas muy simpáticas que permitían mirarnos hacia adentro y me hicieron pensar... tenía que pensar, sobre todo recordar cosas que quizás quería olvidar, pero otras volvieron a mi memoria con mucha alegría, nostalgia, etc. es decir, que realizar esta dinámica era una vuelta atrás y luego, ir hacia adentro.
La tarea era realizar un mapa mental. Se trataba de responder a preguntas, primero, simples y luego, complejas.
Terminé de hacer mi mapa mental en unos días. Me costó un poquito recordar algunas cosas, otras no, parece que vagaban en mi memoria como si estuvieran esperando ser llamadas. Viajé por mi pasado a la velocidad de la luz y recordé que tenía amigas en el cole, profes preferidas, una mascota hermosa llamada Monona y sobre todo, mi chapa: chanchito...! de pequeña era muy gordita y me rebautizaron con ese apodo, menos mal que cuando crecí me tomé en serio la dieta y baje de peso.
El resultado de mi mapa mental fue este:
Creo que pude graficar en él la máxima información solicitada. Anoté en mi mapa mental todo lo que podía plasmar con un dibujo, pero habían otras cosas que no podía responder con una imagen, me resultaba complejo hacerlo. ¿Cómo podría responder a la pregunta: ¿Qué me falta por hacer?? Sin embargo, se me vino a la cabeza inmediatamente la palabra PERDONAR. Cuánta falta hace perdonar...Hace unos años sufrí un desengaño que trastornó mi vida. Estaba tan molesta y herida que no encontraba razones para perdonar. Varios meses después pude ver que mi "apego" había provocado ese dolor en mí, no era en sí la situación, sino mi "perspectiva" la que estaba averiada. Además, pude reconocer que fue lo mejor que pudo haberme pasado, pero aun así, guardaba mi rencor "por si acaso". La llegada de la pandemia trajo la muerte para muchos, entre ellos, mi madre y hermano, nunca antes había perdido a personas tan queridas y cercanas... el dolor fue y es indescriptible. Pero esta situación de dolor me hizo ver que la vida es algo tan frágil y que no tiene sentido amarrarse a un apego, a un rencor, a odios, o a todo aquello que nos hace sufrir y no nos deja vivir. Así que decidí cortar el hilo del rencor y perdonar... Me gustaría haberlo hecho antes, pero... creo que como las frutas, también nosotros tenemos nuestros tiempos para madurar.











